EL BARRO. La alfarería es una de las más singulares, inicialmente se consideraba una actividad doméstica y la técnica que utilizaban se conoce como “urdido”, muy difundida en los pueblos bereberes del Norte de África.
LA MADERA. Las islas cuentan con una gran riqueza botánica propia de toda la región macaronésica. Las distintas variedades se emplearon para construir armas, aperos, barcos, viviendas, etc. Dentro de las maderas más apreciadas están el palo blanco, la sabina y la tea de pino canario.
CUERO. La ganadería en Canarias es abundante, probablemente su origen se encuentre en África. Ya desde los aborígenes la piel se empleaba para confeccionar prendas de vestir como guantes, sandalias y bolsas. Posteriormente apareció el oficio de zapatero que empleaba el cuero.
METAL. El metal fue introducido en Canarias por los colonos castellanos, ya que no existe en las islas de manera natural. Fue con la necesidad de herrar a las bestias cuando aparece la forja. Se realizaban clavos, herraduras, candados y útiles de labranza.
PIEDRA. La existencia de recursos geológicos en las islas ha permitido que sus habitantes hayan podido emplearlos en la construcción de viviendas, desde la época aborigen. Los basaltos, traquitas y fonolitas, son las más utilizadas para la talla y la arquitectura tradicional.
TABACO. En Canarias la cultura del tabaco está profundamente arraigada desde la colonización de América.
TEXTIL. La industria textil de la lana, la seda y el lino tuvo gran importancia en la economía de las islas. Existiendo oficios de bordador, camisero tradicional, calador, tapicero, etc.
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